Conoces a alguien. Habláis. Le dedicas tu tiempo, porque lo que has visto te es suficiente para pensar que ese alguien vale la pena. Tiempo traducido en horas, si no días. Te ríes. Se ríe. Parece que hay cierto grado de complicidad. Quedas para cenar. Hablas de sentimientos. Y al día siguiente, o al otro, de repente, llega él. El Silencio. Ese personaje que a veces toma protagonismo sin saber porqué, sin dar ninguna explicación, y que notas como un portazo.
Las personas racionales, grupo en el cual me incluyo, nos gusta saber el porqué de las cosas. Por qué ocurren. Los motivos nos son importantes ya que ayudan a comprender las cosas, y cuando no los encontramos tendemos a quedar en un estado de bucle pensando qué puede haber ocurrido, qué has hecho mal, o qué no has hecho.
Y es que al fin y al cabo, nos gusta poner nombre a las cosas. Resumir algo en una palabra o una expresión, a la que luego te puedas referir cuando recuerdes, por muy abstracto que sea el concepto. Como ejemplo, el tiempo. El tiempo no existe, pero aún así todos sabemos que está ahí, y lo debemos tener en cuenta, porque siempre corre en nuestra cuenta. No es algo como el aire, que pese a que no lo vemos sabemos que está ahí. No, es algo completamente abstracto que necesitamos entender, al igual que los motivos, las razones. La vida, tu vida, para los demás se resumirá en lo que hayas hecho, lo que hayan podido apreciar de ti, pero para ti todo se quedará en tus recuerdos, los que seas capaz de conservar, y a veces ambas cosas no coinciden. Por eso es tan importante entender el porqué.
“Son tiempos difíciles pero aguantaremos y avanzaremos”. Cuanta razón. No hay que aprender a caer, sino a levantarse de nuevo y seguir luchando, porque por mucho que nos empeñemos, después de la noche y la oscuridad llega siempre el amanecer con los rayos de luz, y así el nuevo día. Así que por hoy ya me despido, con lo que considero la más bella expresión de un amanecer narrado sin palabra alguna, a través de la fantástica apertura del compositor Noruego Edvard Grieg, titulada Morning Mood. Disfrutad el nuevo día.
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